El ecocardiograma
es una prueba diagnóstica fundamental porque ofrece una imagen en movimiento
del corazón. Mediante ultrasonidos, la ecocardiografía aporta información
acerca de la forma, tamaño, función, fuerza del corazón, movimiento y grosor de
sus paredes y el funcionamiento de sus válvulas. Además, puede aportar
información de la circulación pulmonar y sus presiones, la porción inicial de
la aorta y ver si existe líquido alrededor del corazón (derrame pericárdico).
La
ecocardiografía emplea ondas sonoras de alta frecuencia (también denominadas
«ondas ultrasonoras») que permiten obtener una imagen animada del corazón. Las
ondas sonoras se transmiten por el tórax por medio de un transductor, que es un
aparato parecido a un micrófono. Las ondas sonoras rebotan del corazón y
vuelven al transductor en forma de ecos. Los ecos se convierten en señales
eléctricas que producen imágenes que pueden observarse en una pantalla del
equipo.
El ecocardiograma se obtiene
a través de un aparato llamado ecocardiógrafo. Este equipo consta de 3
elementos básicos:
- Transductor:
dispositivo gracias al cual se puede captar las imágenes del corazón
- Pantalla:
en la cual se recogen las imágenes captadas por el transductor
- Ordenador